martes, 21 de mayo de 2013

Soul




Llevaba un buen rato lanzando al azar letras al espacio, y de pronto estaba escribiéndote unas palabras que prometí no saldrían nunca de mi alma, por miedo a dejarla desnuda y vacía...pero entonces me sorprendí dando cabida a otras consonantes y vocales que se empeñaban en formar largas frases llenas de resentimiento y frustración, satisfechas de tener la posibilidad de ver la luz y explotar a una realidad que yo deseaba ignorar inconscientemente.
No estoy dispuesta a vivir fingiendo mi vida, porque eso no es vivir...y tampoco a que aquello que inunda mi alma se quede sólo en sueños. No estoy dispuesta a presenciar cómo, sin quererlo, diriges mi existencia...
Me niego, de forma rotunda, a pensarte día a día fingiendo ignorarte... 



Quién podría haberlo imaginado...




La nuestra es la historia de cómo dos personas que se conocen desde hace tiempo se dan cuenta un día, de repente, sin aviso, de que en realidad no saben nada el uno de la otra, y viceversa, y en un pestañeo llegarse a ser indispensables; es la historia de cómo darlo todo partiendo de una nada fértil, de cómo una amistad poco sólida pasa a ser la ilusión y la compenetración en su estado más puro.
La nuestra es la historia sin un principio marcado, y mucho menos un final; es la historia de alguien que decide adentrarse en un mundo interior ajeno, con ganas, sin titubeos, sin prejuzgar, dejando ser...y es la historia de otro alguien que, rompiendo tres de sus reglas básicas se deja invadir sinceramente, abriendo sus puertas, derribando sus propios muros, destrozando la coraza impuesta en un momento de sinrazón.
La nuestra es la historia de dos, y es al mismo tiempo la historia de nadie y de todos los que nos rodean; es la historia de los seres importantes que habitan en nuestra vida, que lo sabían todo incluso antes que nosotros mismos.
La nuestra es la historia plagada de situaciones adversas y complicaciones, pero también de ganas...y sobre todo sentimiento.
La nuestra...es una historia que no podía ser de otra manera. 



Granada




Una inscripción grabada en plata, siempre en mi muñeca derecha, me hace pensar en Granada…

Es extraño. Estuve a punto de estudiar una carrera de Ciencias de la Salud con tal de irme a Málaga, para estar con mi gente, para ir sobre seguro – o todo lo seguro que puede ser un futuro incierto -. Finalmente la cordura y la sensatez se impusieron movidas por lo contradictorio, por la pasión, esa que siempre ha despertado en mí este incomprendido mundo de la política.

Recuerdo perfectamente el día que crucé la puerta del que ha sido mi segundo hogar durante todo este tiempo, el desconsuelo de aquel momento y las ganas de salir corriendo ahora me hacen reír =) especialmente cuando me sorprendo pensando en ello en mi pequeña habitación, esa que tantísimo voy a echar de menos por encerrar entre sus paredes incontables momentos.

Podríamos decir, por lo tanto, que todo comenzó con una relación amor-odio con la Facultad, con esta ciudad a la que no quería venir, preguntándome a cada instante QUÉ hacía yo AQUÍ estudiando ESTO.

Poco a poco el ‘odio’ empezó a dejar paso al ‘amor’, y ahora que esto se acaba me da pena, además siento miedo, y cuando echo la vista atrás veo que han sido 5 de los mejores y más increíbles años de mi vida. Me duele pensar que no los he sabido aprovechar mejor, darme cuenta demasiado tarde de que nada es para siempre, tan solo – y en cierto modo – los recuerdos, y esa capacidad tan nuestra de hacer más grande lo bueno que nos ofrece la vida.

Me quedo, por tanto, con lo que me ha aportado esta carrera – no tan sólo los  conocimientos acerca de la misma en sí, sino esa manera más amplia de ver el mundo -, con las noches por Pedro Antonio, con los desayunos en la Diplomatic, con los cafés en La Cala, con las horas tirada en el Triunfo, con los conciertos, con las visitas, con el Paseo de los Tristes, con la Alhambra, con el Mirador de San Nicolás, con el Sacromonte, con el Albayzín, con Carlos V, con la Catedral, con Bib-Rambla, con San Juan de  Dios, con Lavadero de la Cruz, con Rector López Argüeta… Me quedo con mil momentos, con mil lugares, con esas personas que lo han hecho posible, que han formado parte de esta experiencia que siempre irá conmigo, por ser ya una parte de mí, de lo que soy, de lo que siento, de lo que creo.

Y es que hoy me resulta curioso que al principio, antes de venir, pensara en llorar…y que ahora piense lo mismo pero por considerarme incapaz de abandonar todo esto, de dejar atrás 5 maravillosos años viviendo en esta ciudad que me va a doler abandonar, pues ya la siento como mía, ya es mi pasado, mi presente y ¿por qué no? ojalá, parte de mi futuro.





Sería capaz de cambiar el calendario lunar para verte aquí en Granada un día más…
Y el Paseo de los Tristes alegrar, si te pones a bailar, las estrellas nos alhambran al pasar…

Tierra mora hasta la eternidad, olivares el jardín de Alá, son murallas a tu alrededor, y en la Alhambra se oye una oración.
Tan lejos de ti que tengo que echarte de menos…
Granada, tu brisa mezclada en aromas de campo provoca mi sonrisa y recuerdos de un tiempo añorado.
Aún me pierdo en la imaginación, pero muero por volver allí y sentarme para contemplar un ocaso desde el Albayzín.
Tan lejos de ti y no se me olvida tu encanto…
Granada, tu brisa me sabe a jazmín y a romero, que son como caricias, el tacto de un dulce recuerdo.
Granada, tu brisa de barrio, sol y montaña dejó abierta una herida de buenos momentos que empañan mis ojos al darme cuenta que sigo pensando en Granada…

Se fue a Granada por silencio y tiempo, y Granada le sobredió armonía y eternidad.

Dale limosna mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada.


Esta vez, no







En esta ocasión yo no puse nada de mi parte en el sentido que todos, quizás tú no, esperaban. Comencé con un 'no puedo', a lo que siguió un estado de miedo, confusión, locura, y luego calma...para que de repente irrumpiera en mí la obsesión y el...'¿por qué no?', hasta que mi sentido de la responsabilidad y una sensatez casi demoledora devolvieron todo a su sitio. Había querido por una vez no tener razón, pero era tan obvio que dolía desde el principio...todo se redujo a lo que había pronosticado.
Y así está la situación, en unos días esta ciudad será escenario de algo para lo que no estoy preparada, tú, yo y la incertidumbre. Odio no saber cómo actuar, no predecir qué pasará...sabes que me gusta tenerlo todo atado antes de actuar, aunque quizás contigo me haya saltado esta regla en más de una ocasión.
No sufro por lo que los pocos que están al tanto creen, no hay razón para que temas, sí, me refiero a ti, a ti. Intento encontrar las palabras exactas para explicártelo, pero mucho me temo que cuando te tenga delante en mi cabeza se formará un remolino de ideas que difícilmente podré aclarar. Lloro porque me da la sensación de haberte perdido, de que todos los avances acelerados de los últimos tiempos tomaron un impulso en el sentido contrario, y ahora todo es como antes, sí, como antes de TODO...siento que vuelvo a no conocerte, que todo lo ganado sólo se tornó en lo mucho que ahora he perdido...






Me gusta




- Mirar el cielo (¿estaremos mirando lo mismo?)
- Leer (entre líneas, pensamientos, ojos, libros)
- Politiquear
- Estar y ser
- Mi gente
- Escuchar música (en silencio, a solas, a oscuras)
- Pensar mientras paseo, pasear mientras pienso
- Mirar(te), sentir(te), soñar(te), VIVIR(te), fotografiar(te), (de)gustar(te)
- El helado de turrón
- Sentarme en el césped
- Los vasos, cuando están llenos
- Pensar en plural
- El color de las hojas en otoño
- Despertarme en mitad de la noche y tener un mensaje (tuyo)
- Comprobar que quedan horas para levantarme
- Acostarme hoy y no pensar en mañana
- Quedarme en la cama mientras escucho llover
- Dormir (acompañada)
- El sonido de las campanas
- Los números pares, y el siete
- Encender la radio y que suene mi canción favorita
- Los pequeños detalles, como un post-it en el espejo o una nota en el bolsillo
- Ver amanecer, ver atardecer
- Viajar
- Soñar (despierta)
- Kościół Mariacki (contemplarla durante horas)
- La playa, solo de noche
- Conversaciones que me motiven, que me hagan pensar
- Escribir, desahogarme
- Aprender, descubrir
- Cervecear en una terraza, al sol
- La buena compañía
- Granada (y lo que conlleva)


Efemérides







Días que traen recuerdos.

Recuerdos que ya nada tienen que ver con la realidad.

Realidad es darte cuenta de lo que ganaste perdiendo en su día.





 · Círculos que se cierran...