sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz 2012

Hay años en los que sentarse a hacer balance es más complicado que en otros, o puede que -simplemente- sea porque me hago mayor... De todos modos, hoy prefiero quedarme con lo dulce, y de lo agrio sacar tan solo lo aprendido... Nadie dijo que fuera fácil.

Pese a los reveses, es momento de reconciliarme con este 2011 que hoy dejamos atrás, y que a pesar de todo me ha regalado momentos inolvidables.
Guardaré con tinta indeleble en mi memoria días como el de la Graduación o aquel en el que me enteré que al fin era politóloga, también recordaré que este año me ha demostrado que soy más sensible de lo que jamás había imaginado, pero también que soy capaz de ir a por todas, de sacar fuerza y voluntad en momentos complicados, de aprender que lo que parecía imposible puede llegar a ser una realidad, de saber que si no sale a la primera será a la tercera, pero saldrá.

Me quedo con los sentimientos -que en ocasiones dejé de lado- y con la sana capacidad de emocionar y que me emocionen.
Me quedo con momentos que nunca volverán, pero con la confianza de que viviré otros aún mejores.
Me quedo con las personas que han estado ahí, quienes lo han hecho posible, quienes han estado ahí caminando a mi lado aunque fuera en la distancia.
Me quedo con mi familia, con mis amigos/as, con mis Tejonas, con mis Grequeros/as. Una vez más, me quedo con todos/as vosotros/as.
Me quedo con la satisfacción de -si no haberlo hecho bien- haber puesto mi mejor intención en todo.

Una vez leí que si en tu mente repasas un año y no te hace llorar de alegría o de tristeza, has de considerar el año perdido... Creo que quienes me conocen ya saben la respuesta :)

Feliz Año Nuevo a todos/as, y a seguir sumando.

http://vimeo.com/34390758

viernes, 21 de octubre de 2011

Agur, ETA

Estaba cursando 1º de EP, por lo tanto contaba con 7 años de edad, cuando la maestra -doña Concha- nos mandó escribir una redacción. Mi redacción trataba de ETA, a ese entonces se remonta mi primer recuerdo sobre la banda armada.

Ese fue tan solo el principio, luego se sucedieron más, demasiados más.

Recuerdo algunos más nítidamente que otros: Gregorio Ordóñez en el 95, Tomás y Valiente y Múgica en el 96, el secuestro de Ortega Lara en el 96/97, Miguel Ángel Blanco en el verano del 97 y cómo todos en casa llorábamos cuando fue encontrado, mientras que toda España alzaba sus manos blancas al cielo pidiendo la paz, Lluch, Fernando Buesa y Martín Carpena en el 2000 -y cómo se hizo necesario mirar bajo el coche antes de viajar- además de Luis Portero -cuyo recuerdo me asalta cada vez que paso por la Placeta que lleva su nombre en Granada-, Pagazaurtundua en 2003, Trapero en 2007 e Isaías Carrasco en 2008. El único pecado y mal que cometieron a lo largo de su vida fue luchar incansablemente por el fin de la violencia, defendiendo sus creencias frente a las balas de unos desalmados.

Es tan solo una pequeñísima representación de las 829 víctimas mortales de ETA, pues hay más, muchas más.

Puente de la Constitución de 2004, Alicante. Estábamos dando un paseo por el puerto, y me quedé rezagada con mi padre aquejada de una tendinitis, cuando de repente oímos una explosión. Me mantuve muy quieta mientras escuchaba decir a mi padre que era una bomba, y rápidamente fuimos a reunirnos con el resto. De repente la gente empezó a correr y una patrulla de la policía pedía que desalojáramos el paseo marítimo. No hubo daños personales, pero fueron unos minutos de caos, tensión y miedo que no olvidaré fácilmente.

Recuerdo también el 22 de marzo de 2006. Tenía 18 años, cursaba 2º de bachillerato y estábamos en el aula visionando un documental sobre Historia de España cuando a la profesora -Pepa- le llegó un sms con la noticia del alto el fuego permanente; me acuerdo también del júbilo del momento, de sus lágrimas y de cómo arrancamos a aplaudir.

Por desgracia, también me acuerdo del 30 de diciembre de ese mismo año. Estaba en Serrato cuando me enteré del atentado en la T4 y la muerte de dos obreros. Esta vez a la sensación de tristeza y rabia se unió una tremenda impotencia, y también una profunda decepción. Fue entonces cuando ETA firmó su sentencia, cuando dio comienzo el principio del fin.

Afortunadamente, en los últimos años hemos venido asistiendo al desgaste de ETA gracias a la acción eficaz de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, hasta llegar a su derrota, ayer, 20 de octubre de 2011, día que espero que pase a la Historia como aquel en el que definitivamente se cerró uno de los capítulos más negros de España y el comienzo de una nueva era de paz, concordia y esperanza.

Dejemos atrás estos más de 40 años que no solo quedarán en la Historia de España, sino en la historia personal de cada uno de nosotros, impregnando nuestra memoria y nuestros recuerdos, y empecemos a escribir la nueva etapa. Pensemos -ahora más que nunca- en todos aquellos que sufrieron la barbarie directamente, y en todas las familias que lloraron su pérdida.

En estos momentos, llena de alegría y emoción, tras pasarme horas enganchada a la televisión y a Twitter siguiendo paso a paso una de las noticias más relevantes de toda nuestra etapa democrática, solo me queda estar agradecida a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que lo han hecho posible, y de las que no hace falta decir que estoy orgullosísima, y además, ¿por qué no? También es un orgullo que esto haya sucedido con Patxi López en el Gobierno Vasco, con Zapatero en el Gobierno de España y con Rubalcaba -y ahora Camacho- al frente del Ministerio del Interior.

Una vez más, lo que ayer parecía imposible es hoy una realidad :)

Agur, ETA. Hoy se alza con más fuerza que nunca el triunfo de la democracia y el Estado de Derecho.

martes, 12 de julio de 2011

Lo que te hace grande, papá :)

Escribir para una ocasión como la del día de hoy no es fácil, y no precisamente porque tenga poco que decir sobre ti, sino todo lo contrario...

Es complicado porque es mucho - y muy bueno - lo que quiero que sepas, pero sobre todo es complicado porque - cuando se trata de ti - no puedo hilar dos palabras seguidas sin emocionarme.

Es un secreto a voces que me siento más unida a ti que a cualquier otra persona en el mundo, muchos piensan que es porque somos iguales - y en algunos aspectos les doy la razón, ambos tenemos la cabeza un poquito dura, y la necesidad de llevar siempre la razón y decir la última palabra - sin embargo me queda mucho que aprender, y es que ¿sabes a lo que aspiro en la vida? A ser, al menos, la décima parte de buena persona que tú has demostrado ser, a tener aunque sea una pequeña porción de tu humildad y honradez, esas que te desbordan, a lograr algún día la valía personal que te has ido ganando con el paso de los años, a ser alguien hecho a sí mismo, a luchar por mis ideales sin perjudicar a nadie, a no dejarme pisar nunca, a no agachar la cabeza, a enfrentarme a los problemas en lugar de huir y a defender aquello que pienso, siento, y en lo que creo.

No ha sido fácil, ¿verdad? Lo que implica este mundo y la dedicación y sacrificio que suponen no lo entiende demasiada gente, tan sólo aquellos que lo viven desde dentro, aquellos que - como tú - viven para hacer de este mundo uno más habitable, pero me consta que no hay mayor recompensa que la satisfacción del trabajo bien hecho, y de eso tú sabes más que nadie; el darlo todo por los demás, el hacer de las preocupaciones ajenas las tuyas propias hacen de ti una persona excepcional, de esas que encuentras una sola vez en la vida, de las que muy pocos tienen la suerte de conocer.

Desde nuestra posición solo podemos darte las gracias: gracias por ser quien eres, por cómo eres, por ser la mejor persona que pueda existir, por inculcarnos tantas cosas y tan buenas, por hacer de tu pasión la mía y - junto con mamá - darme la oportunidad de darle forma, por los valores que nos habeis inculcado, por transmitirnos fuerza y la seguridad de que todo va a ir bien, por hacer de la política en la que crees y practicas un arte digno de conocer, por que podamos mirarte y decir con todo el orgullo del mundo: 'Sí, ese es mi padre'.

Como diría la canción: 'Tal vez lo que te hace grande no sea difícil de ver, tal vez cuando todo amaine la suerte nos vuelva a vencer. No hay colisión, ni ley, ni gravedad que te puedan hacer caer aunque tiren a dar'.

Y es que, si alguien es merecedor de todo lo bueno que es capaz de ofrecer la vida, ese, sin duda, eres tú.

Como pronostiqué al principio, esto no ha sido nada fácil, porque las palabras se quedan muy cortas ante la magnitud de lo que deseábamos expresar, pero nosotras por si acaso lo intentamos, aunque eso de mostrar las emociones en público no nos guste demasiado, ¿verdad papá? Pero en ocasiones es necesario, hoy lo era.

Solo nos queda decir una cosa más: Te quiero. Te queremos. Os queremos.



[ Como dijeron en su día, recurriendo al refranero español: Dichosa la rama que al tronco sale. Y para mí no hay mayor halago ni orgullo en este mundo :) ]

lunes, 16 de mayo de 2011

No quiero arrepentirme de no haber vivido, de no haber sido

De repente, sin previo aviso, una noche eres consciente de la magnitud de aquello que ocultas al mundo y - en apariencia - a ti misma. Te das cuenta de todo lo que te has perdido (a quienes has perdido), de lo que has dejado pasar (a quienes has dejado pasar), de lo que pudo haber sido (a lo que no diste oportunidad), de quien pudiste haber sido (no te dejaste volar)...

También sabes, en un rinconcito de tu ser, que mañana te levantarás, saldrás a la calle y esto quedará como una lejana percepción en plena duermevela...

Y es que, en ocasiones, tan sólo necesitas que venga alguien y te recuerde lo evidente, que así no se vive eternamente, porque la vida solo tiene una dirección, y es hacia adelante.

sábado, 2 de abril de 2011

Hoy es una de esas noches...

Hoy es una de esas noches...
Sí, hoy es una de esas noches a las que ha precedido un día que, si bien puede haber sido soleado y sacudido levemente por una suave brisa primaveral, se siente gris, al menos en lo más profundo...a pesar de que no haya razón para ello, no una razón inmediata, ni reciente, ni real quizás, una razón que, tal vez por ello, se nos antoja más desazonadora.
Hoy es una de esas noches en las que te da por pensar, peor, por sentir... Sentir, ese maldito verbo, esa maldita acción... ¿Acción? Traición. Te guardas tanto, rozando temperaturas bajo cero, para no verte arrastrada a aquello que te hace humana, que te hace dar lo que casi todos en este mundo se afanan por encontrar, porque los encuentre. Ya lo has manifestado antes, estás llena de cosas inútiles, y, a la vez, vacía en lo esencial. Tú no querías ser así. Tú no quieres ser así. Sin embargo, llevas tantos años obligándote a no ser arrollada por esa maquinaria de los sentimientos que ahora te cuesta hacerla funcionar con normalidad. Y si antes te asustaba la posibilidad de que algo en tu interior surgiera de tal manera que escapara a tu control, ahora temes todo lo contrario, temes estar tan oxidada, tan resguardada detrás de ese muro que has ido construyendo, que se te haya olvidado esa capacidad casi esencial en todo ser, y que incluso te cuesta pronunciar.
Hoy es una de esas noches, esas un poco más oscuras, más solitarias, en las que el pánico - al que dio paso hace ya un tiempo el miedo, y mucho antes un simple temor - te atenaza el pensamiento, los sentidos y ese corazón al que te has empeñado en dar de lado, como queriéndote avisar de tu errática actuación, como queriéndote advertir de una situación insostenible, como queriéndote hacer ver que no es demasiado tarde para ti. No es demasiado tarde. No. Hazte salir, hazte emerger, hazte sentir. Sentir. Siente. Sumérgete de lleno en esa sensación que tanto has rehuido. Enfréntate a ella, plántate y, como diría Bucay: ¡Ven! ¡Abre! ¡Habla! ¡Pelea! ¡Que aquí estoy! Basta ya de irte a dormir pensando en lo que pudo haber sido y no fue, en lo que nunca podrá ser, en lo que tendría que ser... Y, simplemente, haz que sea.
Hoy es una de esas noches...
Sí, hoy es una de esas noches en las que te da por divagar... Lo importante es que, cuando llegue el día, seas capaz de algo más, de actuar en consecuencia.

lunes, 10 de enero de 2011

23

Veintitres
Twenty-three
Vingt-trois
Dreiundzwanzig
二十三
Drieëntwintig
είκοσι τρία
Ventitre
日本語
한국어
Vinte e três
По-русски
Dwadzieścia trzy

Da un poco igual el idioma, al final es lo mismo... Los 23 han llegado igual que llegaron los anteriores, sin yo querer que lleguen, y un año después se van, sin yo querer que se vayan...
Y lo aprendido es que la edad no importa, la vida es igual tengas un año más o un año menos...
La base, el fondo, la esencia no cambia... A veces te dejas a gente atrás, sin haberlo podido imaginar nunca, pero en eso consiste ¿no? Lo bonito es que aún así, siempre tienes a tu lado a gente que importa, siempre, mientras los años pasan :)