Hoy es una de esas noches...
Sí, hoy es una de esas noches a las que ha precedido un día que, si bien puede haber sido soleado y sacudido levemente por una suave brisa primaveral, se siente gris, al menos en lo más profundo...a pesar de que no haya razón para ello, no una razón inmediata, ni reciente, ni real quizás, una razón que, tal vez por ello, se nos antoja más desazonadora.
Hoy es una de esas noches en las que te da por pensar, peor, por sentir... Sentir, ese maldito verbo, esa maldita acción... ¿Acción? Traición. Te guardas tanto, rozando temperaturas bajo cero, para no verte arrastrada a aquello que te hace humana, que te hace dar lo que casi todos en este mundo se afanan por encontrar, porque los encuentre. Ya lo has manifestado antes, estás llena de cosas inútiles, y, a la vez, vacía en lo esencial. Tú no querías ser así. Tú no quieres ser así. Sin embargo, llevas tantos años obligándote a no ser arrollada por esa maquinaria de los sentimientos que ahora te cuesta hacerla funcionar con normalidad. Y si antes te asustaba la posibilidad de que algo en tu interior surgiera de tal manera que escapara a tu control, ahora temes todo lo contrario, temes estar tan oxidada, tan resguardada detrás de ese muro que has ido construyendo, que se te haya olvidado esa capacidad casi esencial en todo ser, y que incluso te cuesta pronunciar.
Hoy es una de esas noches, esas un poco más oscuras, más solitarias, en las que el pánico - al que dio paso hace ya un tiempo el miedo, y mucho antes un simple temor - te atenaza el pensamiento, los sentidos y ese corazón al que te has empeñado en dar de lado, como queriéndote avisar de tu errática actuación, como queriéndote advertir de una situación insostenible, como queriéndote hacer ver que no es demasiado tarde para ti. No es demasiado tarde. No. Hazte salir, hazte emerger, hazte sentir. Sentir. Siente. Sumérgete de lleno en esa sensación que tanto has rehuido. Enfréntate a ella, plántate y, como diría Bucay: ¡Ven! ¡Abre! ¡Habla! ¡Pelea! ¡Que aquí estoy! Basta ya de irte a dormir pensando en lo que pudo haber sido y no fue, en lo que nunca podrá ser, en lo que tendría que ser... Y, simplemente, haz que sea.
Hoy es una de esas noches...
Sí, hoy es una de esas noches en las que te da por divagar... Lo importante es que, cuando llegue el día, seas capaz de algo más, de actuar en consecuencia.
Hoy es una de esas noches en las que te da por pensar, peor, por sentir... Sentir, ese maldito verbo, esa maldita acción... ¿Acción? Traición. Te guardas tanto, rozando temperaturas bajo cero, para no verte arrastrada a aquello que te hace humana, que te hace dar lo que casi todos en este mundo se afanan por encontrar, porque los encuentre. Ya lo has manifestado antes, estás llena de cosas inútiles, y, a la vez, vacía en lo esencial. Tú no querías ser así. Tú no quieres ser así. Sin embargo, llevas tantos años obligándote a no ser arrollada por esa maquinaria de los sentimientos que ahora te cuesta hacerla funcionar con normalidad. Y si antes te asustaba la posibilidad de que algo en tu interior surgiera de tal manera que escapara a tu control, ahora temes todo lo contrario, temes estar tan oxidada, tan resguardada detrás de ese muro que has ido construyendo, que se te haya olvidado esa capacidad casi esencial en todo ser, y que incluso te cuesta pronunciar.
Hoy es una de esas noches, esas un poco más oscuras, más solitarias, en las que el pánico - al que dio paso hace ya un tiempo el miedo, y mucho antes un simple temor - te atenaza el pensamiento, los sentidos y ese corazón al que te has empeñado en dar de lado, como queriéndote avisar de tu errática actuación, como queriéndote advertir de una situación insostenible, como queriéndote hacer ver que no es demasiado tarde para ti. No es demasiado tarde. No. Hazte salir, hazte emerger, hazte sentir. Sentir. Siente. Sumérgete de lleno en esa sensación que tanto has rehuido. Enfréntate a ella, plántate y, como diría Bucay: ¡Ven! ¡Abre! ¡Habla! ¡Pelea! ¡Que aquí estoy! Basta ya de irte a dormir pensando en lo que pudo haber sido y no fue, en lo que nunca podrá ser, en lo que tendría que ser... Y, simplemente, haz que sea.
Hoy es una de esas noches...
Sí, hoy es una de esas noches en las que te da por divagar... Lo importante es que, cuando llegue el día, seas capaz de algo más, de actuar en consecuencia.