La
Navidad viene para cerrar el año. Es un momento al que se llega mirando
hacia atrás, buscando consuelo en la magia de un tiempo que dura para
siempre. Es cuando hacemos balance, cuando medimos la alegría y el
dolor. Es cuando decimos: esto es lo que somos, en lo que nos hemos
convertido. Es cuando vemos lo que valoramos por encima de todo. Eso es
la Navidad, un punto fijo en un mundo siempre cambiante.
Y es que el mundo puede ser cambiante, pero al final lo que realmente
importa es inmutable, pues -como cada año- una vez más yo me quedo con
las personas que han estado ahí, quienes (me) hacen todo posible,
quienes han estado caminando a mi lado aunque fuera en la distancia.
Quizás lo que más he aprendido este año sea algo que en el fondo he
sabido desde mi primera inspiración al llegar a este mundo, esto es:
todo lo que soy y todo lo que tengo viene de la mano de quienes me
rodeo, y me rodeo muy bien.
No soy solo afortunada por la familia que escojo, sino que soy
especialmente afortunada por la que me viene de cuna; nada como la
experiencia de comprobar que una familia fuera de serie no es lo común
sino lo extraordinario, y tener la certeza de que con ellos al lado
siempre habrá esperanza, apoyo y valor. Ellos son luz en años de
sombras, son mi fortaleza y las ganas de seguir adelante pese a todo y
pese a quien pese. Por ello mi mayor deseo para vuestro 2015 es que
tengáis la suerte de contar con una familia como la mía, y un consejo:
no deis nada ni a nadie por hecho, sed honestos -con vosotros y con el
resto-, dejad a un lado la hipocresía, vivid como sois y como sentís.
Sed, sed vosotros, sed enteros y no una sombra de vosotros mismos, de lo
que anheláis. Esto es lo que cuenta, lo que siempre ha contado aquí y
en todas partes; ayer, hoy, toda la vida.
Me despido de 2014
como el año que ha supuesto un punto de inflexión más, ese en el que se
abraza de manera muy notoria la vida adulta, y dentro de esta vida hay
cosas que no terminan de gustarme, pero hay otras que MENOS MAL QUE LOS
SOBRIS.
Por ello, adiós 2014. Sé bienvenido 2015, que aquí estoy para hacerte frente.
Como siempre, sigamos sumando. ¡Feliz Año Nuevo, amigos y amigas!