viernes, 2 de enero de 2015

Feliz 2015

La Navidad viene para cerrar el año. Es un momento al que se llega mirando hacia atrás, buscando consuelo en la magia de un tiempo que dura para siempre. Es cuando hacemos balance, cuando medimos la alegría y el dolor. Es cuando decimos: esto es lo que somos, en lo que nos hemos convertido. Es cuando vemos lo que valoramos por encima de todo. Eso es la Navidad, un punto fijo en un mundo siempre cambiante.

Y es que el mundo puede ser cambiante, pero al final lo que realmente importa es inmutable, pues -como cada año- una vez más yo me quedo con las personas que han estado ahí, quienes (me) hacen todo posible, quienes han estado caminando a mi lado aunque fuera en la distancia. Quizás lo que más he aprendido este año sea algo que en el fondo he sabido desde mi primera inspiración al llegar a este mundo, esto es: todo lo que soy y todo lo que tengo viene de la mano de quienes me rodeo, y me rodeo muy bien. No soy solo afortunada por la familia que escojo, sino que soy especialmente afortunada por la que me viene de cuna; nada como la experiencia de comprobar que una familia fuera de serie no es lo común sino lo extraordinario, y tener la certeza de que con ellos al lado siempre habrá esperanza, apoyo y valor. Ellos son luz en años de sombras, son mi fortaleza y las ganas de seguir adelante pese a todo y pese a quien pese. Por ello mi mayor deseo para vuestro 2015 es que tengáis la suerte de contar con una familia como la mía, y un consejo: no deis nada ni a nadie por hecho, sed honestos -con vosotros y con el resto-, dejad a un lado la hipocresía, vivid como sois y como sentís. Sed, sed vosotros, sed enteros y no una sombra de vosotros mismos, de lo que anheláis. Esto es lo que cuenta, lo que siempre ha contado aquí y en todas partes; ayer, hoy, toda la vida.

Me despido de 2014 como el año que ha supuesto un punto de inflexión más, ese en el que se abraza de manera muy notoria la vida adulta, y dentro de esta vida hay cosas que no terminan de gustarme, pero hay otras que MENOS MAL QUE LOS SOBRIS. 

Por ello, adiós 2014. Sé bienvenido 2015, que aquí estoy para hacerte frente.

Como siempre, sigamos sumando. ¡Feliz Año Nuevo, amigos y amigas!

No hay comentarios: